Una Solución Védica al Terrorismo

Por Satyanarayana Das: El terrorismo es el uso sistemático del terror, especialmente, como medio de coerción. Este, siempre ha existido en la sociedad.

Sabemos a partir de las antiguas escrituras de la India, que fuerzas maleficas, como Raakshasas (reyes demoníacos) atemorizaban a los devotos del Señor Vishnu (el segundo en la Trinidad hindú). En la obra épica del Ramayana, el demoníaco rey Ravana, quería vengarse del Señor Rama, razón por la cual secuestró a Sita, la esposa de Rama y la atormentó. De manera similar, según el Shrimad Bhagavata Purana, Kamsa quería matar al Señor Krishna, razón por la que aterrorizó a los pacíficos y amorosos residentes de Vrindavana, que eran seguidores de Krishna.

Por Satyanarayana Das

El terrorismo es el uso sistemático del terror, especialmente, como medio de coerción. Este, siempre ha existido en la sociedad.

Sabemos a partir de las antiguas escrituras de la India, que fuerzas maleficas, como Raakshasas (reyes demoníacos) atemorizaban a los devotos del Señor Vishnu (el segundo en la Trinidad hindú). En la obra épica del Ramayana, el demoníaco rey Ravana, quería vengarse del Señor Rama, razón por la cual secuestró a Sita, la esposa de Rama y la atormentó. De manera similar, según el Shrimad Bhagavata Purana, Kamsa quería matar al Señor Krishna, razón por la que aterrorizó a los pacíficos y amorosos residentes de Vrindavana, que eran seguidores de Krishna.

En tiempos recientes han existido gobernantes como Adolf Hitler, Idi Amin y Pol Pot que participaron en pogromos y masacres en masa en nombre de la religión.

Terror con la ayuda de la tecnología

En el pasado, el terrorismo fue propagado principalmente por gobernantes. Ellos atacaban los reinos de sus enemigos y saqueaban a los ciudadanos o discriminaban un sector de personas en su propio reino porque los ciudadanos no se atrevían a ir contra el gobernante.

En la actualidad el escenario es diferente. Incluso aquellos que no están en el poder pueden crear terror con la ayuda de la tecnología. La tecnología ha facilitado las masacres en masa. El 11 de septiembre, las explosiones en Londres, Bali o Karachi son vívidos ejemplos del mal uso de la tecnología.

A medida que aumenta el terror mundial, se están aplicando medidas de seguridad más estrictas y es paradójico que las medidas de seguridad en sí mismas se están convirtiendo en una amenaza para los ciudadanos comunes. Hay controles de seguridad más estrictos en todas partes: en los aeropuertos, en los centros comerciales o al comprar una conexión de teléfono móvil. ¡Nos estamos asustando tanto del personal antiterrorista como de los terroristas! Hay una sensación de alarma por todas partes. La vida se ha vuelto muy insegura y aterradora. La gente no se siente libre como antes. El ambiente se parece más a lo que solíamos escuchar o leer sobre la Rusia comunista. En última instancia, la situación parece ofrecer un camino real hacia el objetivo del terrorismo: aterrorizar a personas inocentes.

Una mirada al rostro del terror

¿Cuál es la verdadera razón detras del terrorismo?. 

Principalmente, es la ausencia de una educación adecuada así como una convicción muy fuerte mal orientada, en alguna religión o ideología. Las acciones de una persona se basan en sus conocimientos y convicciones. Examinemos la mente de un terrorista. Nos asombrará la gran cantidad de “dedicación” que exhiben estas personas.

Antes de que un individuo emprenda una acción drástica, tal como participar en el terrorismo, toma una decisión consciente de atemorizar personas y luego planea meticulosamente su ejecucion. Reúne los medios para ejecutar su plan, que incluyen: los recursos económicos necesarios, la mano de obra adecuada, armas, etc. También se somete él mismo a una rigurosa sesión de entrenamiento antes de conseguir que sus socios o asistentes hagan lo mismo. Todo esto lleva mucho tiempo y todo el tiempo permanece fijo en su objetivo de terrorismo. Para esto necesita recordar constantemente el objetivo.

 

Nadie niega el hecho de que la propia vida es lo más preciado. Uno puede renunciar a cualquier cosa para proteger su vida. Hay un profundo apego al cuerpo físico. La única excepción es cuando uno se identifica con otra persona u objeto (parientes, nación o religión) y puede sacrificar la vida propia por el bien de ese objeto. Sin embargo, sacrificar la vida por una causa distinta a la propia, requiere una fe y una motivación muy profundas. Nadie nace con esa mentalidad.

Egotismo disfrazado de amor

Hay otras excepciones en las que se puede sacrificar la vida: por amor o por egoísmo. Los terroristas ciertamente no son personas con corazones amorosos, tal vez porque el odio no puede ser la base del amor. Incluso si lo son, se puede argumentar que sacrifican su vida por amor a su religión. Pero ese amor no es más que egoísmo con un barniz de amor.

En cada ser humano, yace potencialmente en diversos grados, una poderosa bestia, justo debajo de la piel. Al más mínimo pinchazo del ego, la bestia puede ser instigada a gruñir y rugir. Esta naturaleza bestial es más prominente en unos que en otros; además, es más prominente en los jóvenes que en los ancianos.

Los perpetradores del terrorismo conocen bien este asunto y lo aprovechan al máximo. Se ha observado que los ejecutores del terrorismo, son en su mayoría jóvenes y fanáticos religiosos. Se consideran a sí mismos los salvadores de su fe y es su responsabilidad actuar en nombre de la congregación. Se les hace sentir que su ego ha sido herido por otra religión o comunidad, que su religión o fe está en peligro debido a los opositores, donde la única solución es vengarse. También puede haber algunas otras razones detrás de los actos terroristas, como la opresión de una minoría o un motivo político.

El Poder contra la educación

Matar a personas de mentalidad extremista no erradicará el problema. El verdadero problema radica en la mente, que se manifiesta exteriormente. Si matamos o enjuiciamos a terroristas, serán reemplazados por otro grupo de personas iguales. El proceso continuará. Ha continuado durante siglos. El terrorismo no se puede suprimir con el uso del poder únicamente. Sin duda el poder tiene su utilidad. Aquellos que están empeñados en el terrorismo y que están más allá del punto de transformación deben ser tratados por el poder.

Sin embargo hay muchos que, si se les da una oportunidad adecuada, cambiarán. Parece más fácil ejercer el poder que educar. Pero los resultados de ambos enfoques son diferentes. El Señor Krishna usó ambos de manera justa. Él exterminó a la chusma de malhechores y, al mismo tiempo, habló el Bhagvad Gita para enseñar paz, armonía y amor. Llevaba el Chakra para tratar con terroristas empedernidos y cosas como el loto, la caracola y la flauta que significaban paz, conocimiento y amor para todo el resto.

Por lo tanto, junto con el uso discriminativo del poder, la solución permanente al extremismo implica pasar por una educación adecuada, integral y basada en valores. Un ser humano sin la educación adecuada, según la antigua tradición india, es una bestia: “jñanenah hina pashubhib samana”. El sistema de educación védica prescribía dos tipos de Vidya (conocimiento): Para-vidya o educación superior y Apara-vidya o educación inferior. Para-vidya está relacionado con la vida, la espiritualidad y el creador. Apara-vidya está relacionado con la profesión. En la actualidad, el Para-vidya está ausente en nuestro sistema educativo. La educación moderna enseña principalmente Apara-vidya. En el sistema educativo védico, Para-vidya era obligatorio mientras que ¡Apara-vidya era opcional!. En el contexto actual, podemos decir que todo alumno debería recibir conocimientos básicos sobre las principales religiones del mundo, enfatizando en sus aspectos positivos y despejando las dudas sobre los aspectos negativos. También se debe enseñar a los estudiantes los principios del amor y la cooperación.

Conciencia de acciones terroristas

Aunque todos somos seres individuales, somos parte del mismo universo (uni-uno, verso-diversidad). Pertenecemos primordialmente a una unidad y si dañamos una parte, estamos dañando toda la unidad a la que también pertenecemos. Como resultado, nos dañamos a nosotros mismos. Herir a otros equivale a herirnos a nosotros mismos. Esto debe inculcarse en la mente de los estudiantes jóvenes.

Debería haber historias, parodias y obras de teatro incorporadas en el programa de estudios para enseñar los principios del amor, la paz y la armonía, y para describir los horribles resultados de la violencia contra seres inocentes. Vale la pena invertir en dicha educación, dado que se está gastando tantisimo dinero en medidas de seguridad más nuevas y más estrictas con poco o ningún efecto sobre el terrorismo.

También es importante que las personas pertenecientes a las creencias o ideologías que nutren a los terroristas, muestren su fuerte desaprobación hacia el terrorismo como una forma de resolver disputas. A los terroristas se les debe hacer conscientes de que sus acciones pueden resultar en una reacción violenta de su propia gente. No deberían ser honrados ni ser representados como héroes o mártires. Son demonios y así deberían ser conocidos.





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