FE

Por Satyanarayana Das

La Fe es una parte muy importante de nuestro carácter y de nuestra vida. El diccionario New Oxford American, lo define como “Confianza total o confianza en alguien o algo”.

No podemos movernos ni un centímetro sin Fe. Tenemos Fe en los bancos, de lo contrario, no depositaríamos nuestro dinero en ellos. Tenemos Fe en nuestro jefe, de lo contrario, no trabajaríamos ocho horas al día y esperaríamos a que nos pagaran a final de mes. Tenemos Fe en nuestra pareja, parientes, amigos y vecinos. Tenemos Fe en los tribunales, la policía, el ejército, las empresas comerciales, el gobierno estatal, etc. Tenemos Fe en los automóviles, trenes y aviones. La vida se basa en la Fe y es imposible hacer algo sin ella. Hay diferentes tipos y grados de Fe, pero nadie carece completamente de Fe.

Primero, ponemos la Fe en nuestros padres, especialmente en nuestra madre. Ella es como un dios para su bebé porque creó al niño y lo mantiene vivo. Gradualmente, esta Fe se desborda en otros miembros de la familia y también en uno mismo. La calidad de nuestra experiencia al poner la Fe en nuestros padres, afectará la experiencia que podamos tener al poner la Fe en cualquier otra persona o en cualquier otra cosa.

Quizás la forma más elevada y evolucionada de la Fe, es la Fe en Dios. Es relativamente fácil tener Fe en nuestros padres, parientes, amigos, vecinos y jefes, porque son personas tangibles con las cuales tenemos una experiencia directa; pero tener Fe en Dios, de quien no tenemos ninguna experiencia, no es tan fácil y a pesar de no ser fácil, es lo mejor que le puede pasar a un ser humano.

Tener Fe solo en las cosas tangibles no es tan maravilloso y no servirá para ningún propósito superior, porque el mundo es efímero. Tener Fe en uno mismo, pero no en Dios, también es incompleto, porque sin considerar a Dios, no nos comprendemos plenamente.

Los ateos tienen Fe en las cosas materiales, incluso en sí mismos, pero esa Fe, es incompleta. Por ejemplo, Hiraṇyakaśipu fue el demonio más poderoso de la historia del universo, Podía derrotarlos a todos y a cualquiera, sin embargo, tenía poca Fe sobre su propia seguridad y protección y le tenía miedo a su pequeño hijo, Prahlāda.

Su hijo, sin embargo, no tenía miedo en absoluto porque tenía Fe en Dios.

La gente moderna, con mucho esfuerzo apenas piensa en Dios y tiene Fe sólo en cosas materiales o en nociones incompletas de sí mismos. Por eso el mundo es muy inseguro y está lleno de temor.

Somos eternos, pero el mundo siempre está cambiando. Para un ser eterno, invertir su Fe sólo en objetos o asociaciones temporales no puede traer una prosperidad sustancial. Por lo tanto, todos los logros materiales resultan insatisfactorios, solo una persona que está llena de Fe en Dios, está llena. Todos los demás permanecen vacíos y solitarios.

La Fe en Dios no es un favor para Dios, Es un favor para nosotros, Dios no se beneficia de nuestra Fe en Él, pero nosotros sí, nos volvemos tranquilos, pacíficos, equilibrados, centrados, arraigados, libres de ansiedad, seguros, amables, tolerantes, respetuosos, felices y amorosos. ¿A quién no le gustaría tener estas cualidades? Las personas van a retiros, asisten a seminarios y pagan mucho dinero a coaches de vida y terapeutas solo para obtener algunas de estas cualidades y a menudo, fracasan o tienen sólo un éxito temporal. Pero el pequeño Prahlāda estuvo muy tranquilo y pacífico aun cuando inclusive su vida fue puesta en un peligro muy grande.

La Fe es la bendición más grande. Es lo único que produce un cambio real en nuestra vida. Por eso, Ṣrī Rūpa Gosvāmī dice que la Fe es el comienzo del bhakti. La Fe es la base de todo sendero espiritual, pero tiene una importancia especial en el bhakti. Por lo tanto, debe adquirirse a cualquier precio, si no la tenemos, debemos orar por ella. Viene fácilmente por la gracia de los devotos, Por eso, si la queremos, debemos asociarnos con ellos, escuchar sus charlas y servirlos. Fe en Dios también significa tener Fe en el śāstra y eso se obtiene al escucharlo de aquellos que tienen Fe en él.

Después de toda esta charla sobre la Fe, ¿qué significa realmente esto, en un nivel práctico, para un devoto de hoy en día? ¿Cómo podemos determinar si tenemos Fe en Dios, francamente? y ¿cómo podemos saber cuánta Fe tenemos?

Tal vez pensemos que tenemos más Fe de la que realmente tenemos. Una buena prueba es evaluar la Fe que tenemos en nuestro Gurú, una encarnación viviente del mismo Śrī Kṛṣṇa. Gurú es la prueba de fuego de nuestra Fe. El gurú a veces puede actuar a propósito de una manera que nos obliga a evaluar nuestra Fe en él o ella y en última instancia, en Dios. En tales situaciones, debemos hacer una introspección y preguntarnos honestamente si abrigamos alguna duda sobre él, ¿Estamos dudando de sus palabras, sus instrucciones o alguna decisión que tomó? O tal vez nuestra falta de Fe es más sutil que eso. ¿Sentimos que sabemos mejor que él? ¿Nos enfadamos o nos sentimos incómodos cuando él le muestra algún favor a otro devoto, pensando que este devoto no lo merece? ¿Criticamos su comportamiento o tenemos que abstenernos de hacerlo?

Si estamos realmente llenos de Fe, entonces nuestro corazón coincidirá con el corazón del gurú, como el corazón de dos amantes. Cuanto más alineado esté nuestro corazón con el corazón de nuestro gurú, tanto más alineados estaremos con Dios. Gurú es el campo de prueba, pero si somos incapaces de hacer coincidir nuestro corazón con el suyo, entonces lo mínimo que podemos hacer, es no envidiarlo, de lo contrario, estamos condenados.



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